La Anorexia en el pasado

HISTORIA DE LA ANOREXIA 

A lo largo de la historia se puede encontrar ciertos relatos que tratan sobre esta enfermedad. Los primeros datos datan de la Edad Media que junto a otros trastornos que afectaban sobre todo a las mujeres que recibían la clasificación de “Enfermedad Misteriosa”.  Bell (1985) hizo una revisión histórica sobre algunas mujeres de los siglos X, XI y XII pertenecientes habitualmente a órdenes religiosas y que presentaban unas características emocionales y unos patrones de comportamiento y alimentación puramente anoréxicos. 

La estética del cuerpo ha estado también siempre reflejada en las obras artísticas de distintos autores y de distintas épocas. Sus obras eran el reflejo de un ideal de la sociedad o bien el ideal del propio autor.  En el Siglo XIX, médicos y sobre todo psiquiatras empiezan a estudiar y a intentar definir lo que hoy conocemos por anorexia nerviosa. La sacan de la calificación “Enfermedad Misteriosa” para clasificarla como una enfermedad de origen mental.

La principal característica de estas «santas anoréxicas» no se basaba en dejar de comer debido a su aspecto físico –sentirse con sobrepeso– ni tampoco en entender la delgadez como belleza como ocurre hoy en día; si no que el ayuno que realizaban tendría relación con rendir culto a Dios como forma de purificar el cuerpo y acerarse a él. Para ejemplificar lo descrito anteriormente, se tomará brevemente dos casos, comenzando por el de Santa Catalina de Siena (1347-1380) y posterior, el de Elisabeth de Austria-Hungría (1837-1898), ya que son los casos que más se han estudiado y por ende los que más recurrentes aparecen en los textos consultados. 

Santa Catalina comenzó con visiones religiosas a temprana edad –6 años–, su ayuno comienza por dejar de comer carne al no soportar su olor, hasta llegar a solo consumir pan, agua y verduras crudas. El dejar de comer, nació como reproche a cumplir el deseo de sus padres a contraer matrimonio, por la misma razón se cortó el cabello para perder femineidad, sus padres al tiempo aceptan su negación al matrimonio y entra a la Orden Hermanas de la Penitencia de Santo Domingo. Su ayuno con los años va aumentando hasta llegar al punto de ni siquiera beber agua, por esa razón muere de inanición a los 33 años. Es importante destacar que a pesar de su escasa alimentación nunca se la vio con falta de energía, incluso se documenta que caminaba largas distancias. De aquí se deprenden varias teorías del porqué podría considerarse el caso de Santa Catalina como un caso de anorexia nerviosa, entre las cuales se pude inferir que el 8 ayuno presentado como rebeldía ante el deseo de los padres y el deshacerse de la femineidad a través del corte de cabello, resulta algo novedoso porque en los casos actuales de anorexia nerviosa también presentan aspectos de rebeldía ante padres sofocadores. Hoy en día se presenta como característica el miedo a crecer, el rechazo a los cambios corporales, el mantenerse con un cuerpo de niña donde no existan curvas de mujer –por eso la escasa alimentación– y donde parte del crecer implica enfrentarse a la sexualidad, lo que también genera rechazo. Otro aspecto al cual hacer referencia es el aislamiento social que se presenta en las chicas con anorexia nerviosa, por ejemplo, evitar comer en público, en Santa Catalina los textos lo asocian cuando ella decide encerrarse en su habitación cuando quería evitar el matrimonio. Si bien existen más aspectos en los cuales profundizar, como la existencia de vómitos inducidos y así poder hablar dentro de una clasificación de cierto tipo de anorexia (subtipo de atracones y purgas), se prefiere simplemente hacer una breve reseña como referencia a pensar la anorexia no solo como perteneciente a este siglo. 


Se prosigue con el caso de Elisabeth de Austria-Hungría (1837-1898), este caso como el descrito anteriormente tampoco fue clasificado específicamente como anorexia nerviosa por la falta de información sobre el trastorno en ese entonces. El caso se relaciona en varios aspectos con la anorexia nerviosa actual, debido a que la emperatriz de Austria realizaba ejercicio excesivo a pesar de su bajo peso, la misma solicitó la instalación de un gimnasio en su residencia, como también realizaba deportes que aún no estaban bien vistos en mujeres en esa época, incluso salía a correr largas distancias en cualquier situación climática por varias horas. A diferencia de la “anorexia santa” descrita en Santa Catalina, la emperatriz de Austria “Sissi” –como también se la conocía–, quería mantener su delgadez, por esa razón hacia deporte en exceso y dietas. La misma era conocida por su belleza y esbelta figura, es más, se negaba a usar las enaguas características de la época porque ocultaban su figura, pesaba 45 kilogramos y tenía una altura de 1.72 metros.

La investigación ha puesto de manifiesto que la Anorexia existe desde antiguo, desconociéndose su prevalencia hasta hace relativamente poco tiempo, con distintas connotaciones entre las que destaca la religiosidad y el misticismo. Prueba de ello es la presencia en el santoral cristiano de representantes del espectro restrictivo y purgativo de este trastorno. En el siglo IX, un monje de Monhein (Baviera), refiere la milagrosa curación de la joven Friderada, que tras un período de apetito voraz, deja de comer por completo, vomita los lácteos que ingiere y finalmente es curada por Santa Walpurgis tras ser llevada a ese santuario (Habermas, 1986). Santa Liberata (Santa Wilgefortis), hija del rey de Portugal, es considerada santa patrona de las mujeres que desean verse libres de las apetencias masculinas, tras haber renunciado a su cuerpo de mujer, afeándose, adelgazando en extremo y cubriéndose de vello, tras férrea y persistente restricción alimentaria como rechazo por haber sido obligada a contraer matrimonio con el rey moro de Sicilia. Ello la llevó a ser crucificada por su padre y después canonizada (Lacey, 1982). Probablemente Sor Juana Inés de la Cruz, poetisa mística española del siglo de oro, autora de una fecunda y profunda obra de alto contenido religioso, fue anoréxica restrictiva. Santa Catalina de Siena, nacida en 1347, refiere ya a los siete años su primera visión de Jesús y al mismo tiempo comienza a rechazar la comida, se impone penitencias, renuncia al mundo, y en la adolescencia ya sólo se alimenta de hierbas y algo de pan. Las hierbas constituyen con toda probabilidad sustancias laxantes para purgarse, al igual que la caña que utilizaba para producirse el vómito, precedido en ocasiones de atracones (Bell, 1985). Llegó a ser consejera del papa Gregorio XI en Avignon, y, tras el fracaso en sus intentos para impedir que se consumase el Cisma de la Iglesia Católica, deja de alimentarse y muere al poco tiempo (Guillemot y Laxenaire, 1994). Sobre Santa Juana de Arco, heroína francesa de la guerra de los cien años, también se ha hipotetizado su posible condición de anoréxica.

El sentido fenomenológico de la enfermedad era, en estos casos, el mismo que después manejó de alguna manera el psicoanálisis: la renuncia al cuerpo con caracteres sexuales y en consecuencia fuente de placer y atracción libidinal, en aras de conseguir una absoluta espiritualidad; un sentido de la existencia marcado por la penitencia, el sacrificio y también la productividad intelectual y artística. Es decir, a través de la restricción y de la purga, se conseguía la pérdida de cualquier rastro de femineidad potencialmente pecaminosa, elevándose el espíritu hasta el misticismo Se trataba de mujeres ascéticas, resistentes, alejadas del mundo material, con una fuerza interior que les permitía sobrevivir a las privaciones, aún desarrollando una gran actividad.

También en el mundo árabe existen referencias a esta enfermedad. Así, en el siglo XI Avicena describe el caso del joven príncipe Hamadham, que está muriendo por negarse a comer, preso de una intensa melancolía. En este caso, probablemente el cuadro inicial fuera una depresión (Sours, 1980).

Ha sido en estos últimos años cuando el interés por esta enfermedad se ha incrementado notablemente a causa de su gran incidencia. 

De hecho, sólo era conocida por algunos especialistas hasta la década de los setenta, momento en el cual se extendió a la opinión pública.

No hay muchos casos registrados, porque se les tachaban de locas, pero debido a sus características, se les sospecha que eran anoréxicas. Ya que siempre ha existido la Anorexia.

Bibliografía

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