Función del "otro" y la familia, en la Anorexia.
La función del "otro"
La función del “otro”. El otro, de alguna u otra forma siempre va a generar cambios en cada uno de los sujetos, es parte del encuentro, y es algo que se genera en todos los ámbitos de la vida, desde lo familiar, pasando por los amigos o incluso la pareja; es un encuentro entre psiquismos, entre maneras de pensar y actuar, es algo que va desde el nacimiento hasta el fin de la existencia. El ser humano necesita de otro para reconocerse como uno mismo en el mundo, es ese otro que con su mirada le confirma su existencia, una de las personas que es la primera en cumplir con esta función es la madre –o quien desarrolle esa tarea de cuidado– del recién nacido. Para reafirmar lo anteriormente expuesto se recurre a la teoría de Jacques Lacan sobre el estadio del espejo, la cual exhibe al bebé como un cuerpo fragmentado – sentimiento de un cuerpo fragmentado– debido a la falta de coordinación del mismo y de sus movimientos, por ende va a existir una necesidad de un otro integrador de esta imagen de sí mismo, necesaria para formar una imagen del cuerpo en totalidad y para la formación del psiquismo.
El niño al enfrentarse por primera vez a su reflejo en el espejo, necesita de otro, ya que es por medio de éste que asumimos el extrañamiento de la imagen del propio cuerpo en el espejo y necesitamos de su mirada para la comprensión de la situación, que ese otro nos diga que «ese de ahí» somos nosotros. “La imagen del cuerpo no existe para una persona que está sola. Se construye y existe solo en relación con alguien.” La existencia de otro mediador evita la deshumanización del sujeto que mira por primera vez su cuerpo en el espejo y lo que ve no es otra persona que no sea él y es el otro que habilita el entendimiento de que lo que se ve es solo una imagen de sí mismo. Antes del espejo el niño tiene la imagen de sí a partir de lo que ven los otros y lo que siente de sí mismo, en el espejo descubre su aspecto “real”, siente alivio al pensar que esta no cambia y es esa la imagen que el presenta a los demás. Para una aceptación de esta nueva imagen debe renunciar a lo que el antes creía que era, como se veía.
Dentro de esta relación
y flujo de información madre-hijo,
podemos también hacer mención a la teoría de apego desarrollada por John
Bowlby, donde se plantea la importancia de las primeras experiencias con la
primera figura vincular del niño, podemos encontrar apego seguro o apego
inseguro. Se puede decir que el apego es la base de todas las relaciones
sociales que cada ser humano va a desarrollar el resto de su vida, ya que la
madre es el primer otro –ser social– que tenemos en la vida. El Otro/la madre –o quien cumpla con su
función– van a ser las primeras experiencias del bebé y formaran su psiquismo,
mediante ellos el infante confirmará su presencia en el mundo, le mostrará
quien es y formará sus bases para su futuro social y cultural, es está primer
relación. Incluso la importancia del otro como sujeto que confirma la
existencia de alguien más, lo vemos en la realidad de hoy en día –aunque no ya
referido a la primera infancia– pero hoy para ser, para existir el adolescente
o incluso adulto deben aparecer en internet, debe formar parte de las redes
sociales virtuales, que los demás los vean es lo que confirma su existencia e incorporación
al mundo actual.
La anorexia nerviosa en el contexto familiar
El contexto
familiar es de vital importancia al momento de comprender la anorexia nerviosa,
ya que existen ciertos tipos de particularidades en la relación madre-hija como
aglutinamiento, simbiosis y sobreprotección que ha sido destacada por la
bibliografía consultada, no debe mal interpretarse como que existe un
particular tipo de familia que da como resultado un miembro que padece anorexia
nerviosa. Muchas veces esta relación exige de la hija cumplir con ciertos
mandatos de los padres y con muy altas expectativas depositadas sobre sí misma
y donde esa hija se muestra como una excelente estudiante, deportista,
cumpliendo con lo depositado en ella por sus padres y auto-exigiéndose, no
permitiéndose el fracaso. Por este aspecto de control, es que es recurrente
pensar que la anorexia se presente como una especie de rebeldía frente al
mandato de sus padres, como el único control que esa persona puede tener es su
cuerpo, utilizándolo como una especie protesta. Aunque también es visto, ese
rechazo a ingerir alimento a la idea de mantenerse como una niña, el cuerpo como
el de una niña, evitando las curvas típicas del cuerpo femenino que se van
desarrollando en la pubertad como también el miedo a crecer implicaría
enfrentarse a los encuentros sexuales. El rechazo a las relaciones sexuales no
solamente puede deberse por el miedo a crecer, sino también a la imagen
corporal distorsionada que caracteriza a los trastornos alimenticios. Se
relaciona la imagen corporal de adolescentes con las relaciones sexuales, donde
se toma como eje los estereotipos de belleza inmersos en la sociedad
occidental, donde la mujer es valorada por su aspecto físico, llegando a
concluir que el no sentirse seguras de su cuerpo afectaría el encuentro sexual
con otro, debido a no sentirse atractivas o deseables hacia los ojos de los
demás. La importancia del núcleo familiar es tal, que la bibliografía
consultada concuerda que para el tratamiento es importante no solo el trabajo
individual con la persona que padece anorexia nerviosa, sino también contar con
el apoyo familiar en el proceso.
Bibliografía




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